LES Glénans: una inspiración

En Cedena miramos al mar no solo como un espacio de práctica, sino como un lugar de aprendizaje humano. Por eso, cuando hablamos de modelos que nos inspiran, el nombre de Glénans aparece de manera natural.

Les Glénans es un proyecto educativo y social que ha trascendido la escuela de vela y que, además, ha sabido mantenerse fiel a su esencia desde sus orígenes.

Han pasado más de setenta años y su espíritu sigue siendo el mismo: el del voluntariado, la vida en colectividad, la transmisión del conocimiento y una autonomía construida a través de la responsabilidad compartida. Una cierta idea del mar que es, en el fondo, una cierta idea del ser humano.

Su lema lo sintetiza de manera inmejorable: “Glénans, escuela de vela, escuela de mar, escuela de vida”.


Un origen marcado por la historia

En 1945, tras el desembarco aliado en Normandía y la derrota del régimen nazi, finaliza la Segunda Guerra Mundial. Europa queda profundamente marcada por la destrucción, el trauma y la pérdida de millones de vidas.

Les Glénans nace en la posguerra, impulsada por Hélène y Philippe Viannay, antiguos miembros de la Resistencia francesa. Su idea inicial no era crear una escuela de vela, sino ofrecer a jóvenes marcados por la guerra un espacio para reconstruirse como personas, volver a confiar, convivir y mirar hacia el futuro.

La vela y el mar llegaron después, casi por azar, como una necesidad práctica.

Los campos de trabajo previstos para los jóvenes se desarrollaban en el archipiélago de Glénans, a unas veinte millas de costa, al que solo se podía llegar navegando a vela. Así, lo que en un comienzo fue simplemente un medio de transporte se reveló como algo mucho más profundo: una experiencia de libertad concreta y exigente.

Fue precisamente en esos desplazamientos donde descubrieron el potencial y los valores intrínsecos de la navegación a vela: el esfuerzo físico al aire libre, la autonomía, la camaradería, y una profunda comunión con la naturaleza con el mar como maestro.

El atunero Lilas Blanc varado en el puerto de Concarneau. 1948.

El conocimiento profundo del mar transmitido por los pescadores a bordo de los últimos atuneros a vela fue fundamental en la formación de los primeros instructores de Glénans.

Esa colaboración supuso un verdadero traspaso de saberes entre el mundo de la pesca tradicional y los pioneros de la navegación de recreo moderna.



Mucho más que aprender a navegar

Desde el principio, Glénans apostó por un modelo radicalmente innovador: el voluntariado como pilar fundamental, la vida en comunidad como herramienta educativa, la responsabilidad compartida y una autonomía real, tanto en el mar como en tierra. Aquí, la libertad no es un principio abstracto, sino una práctica cotidiana.

En sus bases y a bordo de sus barcos, nadie es solo “profesor” o “alumno”. Todas las personas participan, aprenden, enseñan y asumen responsabilidades. La navegación es el medio; el objetivo es formar personas capaces de actuar con criterio, compromiso y respeto. El saber no se acumula: circula.

Se genera así un círculo virtuoso de aprendizaje, compromiso y retorno: se aprende participando, se crece asumiendo responsabilidades y se devuelve a la comunidad transmitiendo lo aprendido.

En la isla de Drénec, en el archipiélago de Glénans, los alumnos de la escuela de vela Les Glénans llevan los víveres a tierra firme.

Décadas después, con miles de personas formadas (más de 400.000 desde su fundación) y una enorme evolución técnica y pedagógica, lo esencial sigue intacto. Cambian los barcos, los materiales y los contextos, pero la filosofía permanece.

Glénans sigue proponiendo un ocio que no se consume: se vive.

Pocas iniciativas han contribuido tanto a la democratización de la navegación a vela y a la difusión de la cultura marítima. Esa coherencia a lo largo del tiempo es, precisamente, lo que más nos inspira en Cedena.

La influencia de Génans en otras escuelas. El CINA de Arousa (Galicia, España) se inspiró desde sus inicios en el modelo pedagógico de Les Glénans, compartiendo una misma visión de la navegación a vela como experiencia formativa, comunitaria y humana.


Una referencia para nuestro camino

Glénans se ha basado siempre en dos grandes principios.

Primero, en cada etapa, cada uno está en una situación de aprendizaje, pero también tiene la obligación de transmitir lo que ya sabe. Segundo: aprender es también acceder a un cierto grado de autonomía.

Lejos de ser asistidos, alumnos e instructores son impulsados a asumir responsabilidades desde muy temprano. De este modo, Glénans inventó de manera pragmática una forma de emancipación, basada en la transmisión del saber y en el aprendizaje de la vida en común.

Ese es el corazón del proyecto Glénans. Y es, también, una fuente de inspiración clara para el camino que queremos recorrer en Cedena.

 

El Curso de navegación de Glénans: una referencia escrita

En 1951, algunos instructores de Glénans decidieron poner por escrito su experiencia y redactaron el primer Cours des Glénans. Nació de forma casi artesanal, en un sótano de la rue Danton en París, como un documento interno destinado a los monitores.

Muy pronto, sin embargo, se hizo evidente la necesidad de ir más allá de los límites de la asociación. Bajo la dirección de Philippe Harlé, se publica el primer Cours de navigation des Glénans, una obra que democratiza el acceso al conocimiento náutico y revoluciona la enseñanza de la vela. Alimentado por la experiencia de miles de alumnos y monitores —en su mayoría voluntarios—, el curso ha sido revisado y ampliado constantemente desde 1972 hasta hoy.

Con numerosas ediciones, traducciones a varios idiomas y cerca de un millón de ejemplares vendidos, el Curso de navegación de Glénans, está considerado como “la Biblia de la navegación a vela”.

 

Texto de Jordi Griso

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